Cuando
en lo mas profundo de un closet de madera, trabaja silenciosamente
la polilla, ésta mina la estructura interna del mueble, dejando
vacìos imperceptibles, que socavan la estabilidad del mueble
hasta debilitarla. Al hacerse evidente a los ojos de las personas,
el daño está hecho y probablemente con proporciones
irreparables.
Aunque
toda comparación puede ser odiosa, con el tìtulo LA
POLILLA DE LA MONOTONIA, se hace referencia aquí a la permisibilidad
de situaciones que menguan las relaciones amorosas hasta hacerlas
casi insoportables, lo cual termina poniendo en crisis las relaciones
afectivas y sobre todo las uniones matrimoniales. ¿Qué
sucede cuando la pareja permite que sus relaciones se tornen pesadas,
desanimadas, ausentes de creatividad, o en una palabra monótonas?

Las
causas reales de esta situación:
¿Cuáles
son las causas que llevan a una pareja a sumirse en la monotonía
y por ende el desgano amoroso para sostener la mutua relación?
1.
Responsabilidad Compartida:
Tal situación
es producto de un proceso que tiene su base en ambos miembros de
la pareja. Si uno de los esposos se queja: "es que el (o
ella) es muy pasivo(a), todo es igual siempre", ò
"me acostumbrè a verle llegar, encender la televisiòn,
y actuar como si yo no existiera...". Probablemente ésta
persona está eludiendo su papel complementario de tal pasividad
que la hace cómplice de la monotonía. Ambos miembros
de la pareja no son iguales, su personalidad debe ser pulida en
el diàlogo y sobre todo, siempre habrà uno de los
dos con capacidad de tomar la iniciativa.
Ya hemos
sostenido la existencia de una economía amorosa donde todo
lo que se pone o quita, lo que se deja de hacer o aquello donde
se invierten mal las energías afecta los resultados. Con
el planteamiento "economìa amorosa" no hacemos
alusiòn ni en lo mas mìniomo al aspecto monetario,
nos referimos al hecho de que todo cuanto sucede en la la pareja
suma, resta, multimplica o divide la afectividad.
Por ejemplo,
los detalles, el esfuerzo continuado, la lealtad, la mutuo solidaridad
y un sin número de valores propios de las relaciones contribuyen
al éxito matrimonial. Al contrario, actitudes despreciativas,
malos tratos, desinterés, incapacidad para afrontar, etc.,
permitirán un enfriamiento continuo y afectarán tarde
o temprano el amor.
2.
Las causas ficticias de la "polilla" de la monotonía:
Sin embargo,
hay unas causas ficticias culturalmente impulsadas. En ésta
tienen papel determinante el consumismo, los medios de comunicación
y las ideologías que les son inherentes.
Los argumentos
están remitidos a una afectividad superficial o al simple
fisiologismo,
donde todo depende de "nuestra naturaleza animal", segùn
los sustentadores de estos criterios, negando así cualquier
enfoque trascendente del amor y su caracter esencial en la vida
humana.
Hay en
lo anterior dos extremos que se unen: De una parte la promociòn
de una afectividad de impulsos, des hechable, y de otro lado la
sujeciòn a un racionalismo disfrazado de ciencia que lo menos
que explica es el amor.
Por tal
motivo las tendencias actuales ponen la moda y la ciencia como factores
orientadores para definir los alcances del amor.
Entre
las hipótesis mas promovidas están los planteamientos:
- El
amor es "cuestión de química"
- La
duración de amor es máximo de cinco años
- El
enamoramiento dura máximo dos años
El trasfondo
de de tales hipótesis estriba en que al post modernismo no
le interesa para nada que los matrimonios duren toda la vida. Matrimonios
inestables equivalen a mayor consumo y menor natalidad. Dicho consumo
va desde la necesidad de mantenerse presentables para no perder
el encanto (las exigencias si se tiene pareja estable van indefectiblemente
disminuyendo), hasta la importancia de promover sexualidad desbordada,
infidelidad e incluso
homosexualismo.
Igualmente
la industria pornográfica
es promotora y beneficiaria de las relaciones amorosas
efímeras (esto ha sido ampliamente explicado en otra sección
de EL
LABERINTO DEL AMOR).
Factores
que determinan la vivacidad o la monotonía en las relaciones
de pareja:
La teorìa
de la "duraciòn
del amor" ha sido tomada, y mal referenciada, de ESTUDIOS SOBRE
EL AMOR, escrito en la dècada de los 40 del siglo pasado,
por JOSÈ ORTEGA Y GASSET. Pero se ha descontextualizado por
folclòricos psicòlogos, porque los escritos de este
famoso filòsofo distaban mucho de expresar la supuesta corta
vida del amor.
Ortega
y Gasset dijo: "Todo amor transita por la zona frenètica
del enamoramiento pero en cambio existe enamoramiento al cual no
sigue verdadero amor". Esta opiniòn es cierta, pero
debe entenderse bajo el criterio de que el amor tiene etapas, las
cuales al ser superadas no implican que se acabò sino que
pueden llevar la relaciòn de pareja a estadios superiores.
1.
La Voluntad:
Contrario
a lo que generalmente se cree, la duraciòn del amor no se
define por la pasiòn, ni por los impulsos que produce, ni
por el sentimiento. ES CLARO QUE PASION, IMPULSOS Y SENTIMIENTOS
PUEDEN PONERSE AL SERVICIO DEL AMOR, pero el factor que define la
dureaciòn de la relaciòn de pareja es la VOLUNTAD.
En otras palabras, el matrimonio es indudablemente un acto de voluntad,
por tanto el amor es también un propósito.
Al contrario
del criterio facilista y equivocado de "ensayar
a ver cómo nos va", la pareja debe predisponerse
para que su relación dure el resto de la vida, rechazando
el paradigma de una relación efímera y de tintes oportunistas,
que conduce a inestabilidad de las personas y en muchos casos a
convertir a los hijos en vìctimas inocentes.
2.
Responsabilidad:
La estabilidad
de la pareja implica el cumplimiento mutuo de unos COMPROMISOS.
La mejor manera de destinar al fracaso una relaciòn amorosa
es plantear "ensayemos a ver còmo nos va...".
LA RESPONSABILIDAD NO ES UN ENSAYO.
3.
Proyecto de Vida:
El amor
requiere ser alimentado y retroalimentado constantemente, exige
que se aprenda a afrontar sus dificultades y enfrentar los retos,
requiere un compromiso verdadero con el otro. Una de las grandes
exigencias de la relación amorosa está relacionada
con la necesidad de luchar juntos por un proyecto de vida, donde
más por los resultados que por el caminar unidos, debe producir
alegría a las dos personas comprometidas. Nada mas lejano
a la conquista de la felicidad que la pasividad y la delegación
de todas las responsabilidades en el otro.
Muchos
son los aspectos que podrìamos analizar, y que de alguna
manera he puesto en mi obra EL LABERINTO DEL AMOR, de EDITORIAL
HUMANET.
Recuerden
que es posible el amor por toda la vida, y por tanto las parejas
deben volver un propòsito: Cumplir sus compromisos, elaborar
proyectos de vida conjuntos y animarse mutuamente para cumplirlos,
afrontar las dificultades con valores como la sinceridad, comprensiòn
y respeto mutuo.